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El contrato que no firmaste (o que firmaste mal) puede hundirte
Torrent y su cinturón industrial concentran miles de pymes, autónomos y empresas de servicios que mueven millones de euros al año en operaciones comerciales. Sin embargo, una parte significativa de esos negocios se cierra de palabra, por correo electrónico o con contratos descargados de Internet sin adaptar a la situación concreta.
El resultado es siempre el mismo cuando las cosas se tuercen: incertidumbre jurídica, litigios largos y facturas sin cobrar. En
LEXUM Abogados, especialistas en derecho mercantil, asesoramos a empresas y autónomos del área metropolitana de Valencia y vemos a diario los mismos errores contractuales repetirse una y otra vez. Aquí te contamos los cinco más costosos y cómo evitarlos.
Error 1: No especificar el alcance exacto de la prestación
El error más frecuente —y el más caro— es describir el objeto del contrato de forma vaga e imprecisa. Frases como «servicios de consultoría», «trabajos de construcción» o «suministro de materiales» sin mayor detalle son una fuente inagotable de conflictos.
Cuando el cliente considera que el trabajo no se ha terminado y el proveedor cree que sí, el contrato es el árbitro. Si el contrato no especifica qué se entrega, cuándo, en qué condiciones y qué ocurre si hay discrepancias, el resultado es un litigio en el que ambas partes tienen razón a medias y el juez tiene que interpretar la voluntad de las partes.
Solución: Define con precisión quirúrgica el objeto del contrato. Si vendes un servicio, especifica entregables concretos, plazos, métricas de cumplimiento y procedimiento de validación por parte del cliente.
Error 2: No incluir cláusulas de pago y penalizaciones por retraso
Muchas pymes de la zona acuerdan un precio pero olvidan establecer las condiciones de pago: plazos, forma de pago, hitos de facturación y, sobre todo, consecuencias del impago. Sin una cláusula de mora bien redactada, reclamar intereses por retraso en el pago es mucho más complicado.
La Ley 3/2004 de medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales te da derecho a cobrar intereses de demora y los costes de cobro desde el primer día de retraso, pero si tu contrato no lo menciona, muchos deudores simplemente harán caso omiso y será más difícil ejecutarlo sin ir a juicio.
Solución: Incluye siempre un calendario de pagos, el tipo de interés de demora aplicable (en operaciones comerciales, la Ley 3/2004 lo fija en el tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a su operación principal de financiación más ocho puntos porcentuales) y una cláusula de compensación por costes de recobro.
Error 3: Olvidar las causas de resolución y el preaviso
¿Qué ocurre si uno de los contratantes quiere salir del contrato antes de tiempo? ¿Puede hacerlo libremente? ¿Tiene que pagar una indemnización? Si el contrato no lo dice, la respuesta dependerá de lo que diga la ley y de lo que el juez considere razonable, con la incertidumbre que eso conlleva.
Un contrato bien redactado debe incluir siempre las causas que permiten resolver la relación (incumplimiento, insolvencia, cambio de circunstancias), el preaviso mínimo requerido para rescindir el contrato sin causa y la indemnización pactada en caso de resolución anticipada unilateral.
Solución: Redacta un catálogo de causas de resolución con sus consecuencias económicas. Evita cláusulas ambiguas como «causas justificadas» sin definirlas.
Error 4: No regular la propiedad intelectual ni la confidencialidad
Para empresas de tecnología, diseño, marketing, consultoría o cualquier sector donde se genere conocimiento o se acceda a información sensible del cliente, no incluir cláusulas de propiedad intelectual y confidencialidad es un error gravísimo.
¿A quién pertenece el software desarrollado, el diseño creado o el informe elaborado? ¿Puede el proveedor reutilizarlo para otros clientes? ¿Qué ocurre si el empleado o colaborador externo filtra información confidencial? Sin cláusulas específicas, estas preguntas no tienen respuesta clara.
Solución: Incluye siempre una cláusula de cesión de derechos de propiedad intelectual, otra de confidencialidad con duración y consecuencias de su incumplimiento, y si trabajas con datos personales, las cláusulas de encargado de tratamiento exigidas por el RGPD.
Error 5: Usar contratos genéricos descargados de Internet sin adaptarlos
El quinto error es, paradójicamente, creer que ya tienes un contrato. Muchas pymes utilizan plantillas genéricas que no están adaptadas a su actividad concreta, al Derecho español vigente o al sector específico en el que operan. Un contrato de prestación de servicios para una empresa de logística nada tiene que ver con el de una agencia de comunicación o una empresa de instalaciones industriales.
Además, la legislación cambia. Un contrato redactado hace cinco años puede tener cláusulas que hoy son nulas por modificaciones legales en materia de consumidores, protección de datos, morosidad o condiciones generales de la contratación.
Solución: Invierte en tener tus contratos revisados y adaptados por un abogado mercantilista. El coste de una buena revisión contractual es siempre infinitamente menor que el de un litigio.
¿Qué tipo de contratos necesita tu empresa en Torrent?
En LEXUM Abogados redactamos y revisamos todo tipo de contratos mercantiles para empresas del área metropolitana de Valencia: contratos de prestación de servicios, acuerdos de distribución y agencia, contratos de suministro, acuerdos de colaboración y joint ventures, contratos de arrendamiento de local de negocio, contratos laborales con cláusulas de no competencia y pactos de socios para regular la relación entre accionistas o socios de una SL.
Si además de tus contratos mercantiles necesitas revisar la situación laboral de tu plantilla, en LEXUM también te asesoramos en
materia de despidos y derecho laboral.
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